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PRESIÓN FISCAL Y SUBAS DE COSTOS EN EL AGRO

El Estado se queda con el 62,5% de la renta agrícola y la guerra en Medio Oriente eleva los costos

El aumento de insumos clave y la actualización de impuestos reducen la rentabilidad, con el trigo como el cultivo más afectado

PorTendencia de noticias
03 abr, 2026 12:42 p. m. Actualizado: 03 abr, 2026 12:42 p. m. AR
El Estado se queda con el 62,5% de la renta agrícola y la guerra en Medio Oriente eleva los costos

Noticias Argentinas difundió que la guerra en Medio Oriente provocó un aumento en insumos clave como la urea y el combustible, lo que redujo la rentabilidad del sector agrícola y elevó el peso de los impuestos, con el trigo como el cultivo más afectado. En este contexto, se registró una suba de seis puntos en la participación del Estado sobre la renta agrícola.



Los resultados reflejan el impacto del conflicto y del bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 50% de la urea a nivel mundial, un fertilizante clave para la producción, especialmente en el caso del trigo.



Desde el sector advierten que la principal preocupación radica en el alza de los costos, como el combustible —que impacta en los fletes—, la actualización de impuestos provinciales y la caída de la rentabilidad, según explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).



El Índice FADA de marzo de 2026 indica que el 62,5% de la renta agrícola se destina al pago de impuestos, lo que representa un aumento de 6,1 puntos porcentuales respecto de diciembre de 2025. En términos prácticos, de cada $100 generados por una hectárea, $62,5 se destinan a tributos nacionales, provinciales y municipales.



A nivel provincial, los porcentajes varían: Córdoba registra un 60,2%, Buenos Aires 60,4%, Santa Fe 57%, La Pampa 60,4%, Entre Ríos 67,6% y San Luis 55,7%.



La suba del índice responde a una combinación de factores: por un lado, el aumento de los costos de producción, que reduce la renta agrícola, y por otro, la actualización de impuestos provinciales y tasas municipales, lo que incrementa el peso de los tributos por hectárea. De este modo, al achicarse la renta, los impuestos representan una porción cada vez mayor.



A esto se suma un escenario de costos en alza, ingresos ajustados y actualización de tributos, lo que genera que, aun sin cambios estructurales en la carga impositiva, su peso relativo sea mayor sobre una renta más reducida, según explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.



Cultivo por cultivo: el trigo en zona crítica



El análisis por cultivo muestra una disminución generalizada de la rentabilidad. En soja, el Estado participa con el 61,6% de la renta, mientras que en maíz el indicador alcanza el 56,8%.



En girasol, el porcentaje asciende al 80,3%, reflejando una situación más compleja. Sin embargo, el caso más crítico es el del trigo, donde la participación estatal llega al 104,4%. Esto implica que la carga impositiva supera la renta generada, es decir, que el resultado económico no alcanza siquiera para cubrir el pago de impuestos.



Este escenario deja al trigo en una situación particularmente delicada, fuertemente condicionada por el aumento de costos y su dependencia de insumos clave.



El impacto del conflicto internacional



Uno de los principales factores detrás de este panorama es el fuerte incremento en el costo de los fertilizantes, en especial la urea.



El conflicto en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica por donde circula una parte significativa del comercio mundial de energía y fertilizantes, generó tensiones en los mercados internacionales. Por allí transita aproximadamente el 20% del petróleo, el 25% del gas y el 50% de la urea a nivel global.



En este contexto, el precio de la urea aumentó un 43% respecto de diciembre y un 39% en términos interanuales, lo que impacta directamente en los costos productivos, especialmente en cultivos como el trigo y el maíz.



Producir hoy cuesta más



El encarecimiento de los insumos no es el único factor que presiona sobre los costos. También se registraron aumentos en otros componentes clave.



A comienzos de año, los impuestos provinciales y municipales suelen actualizarse, lo que incrementa su peso relativo. Así, pasaron de representar el 6,4% del total de impuestos a fines de 2025 a cerca del 9,7% a inicios de 2026.



En particular, se observaron aumentos en el Impuesto Inmobiliario Rural, con un promedio nacional del 79%, impulsado principalmente por Buenos Aires, mientras que a nivel municipal los incrementos rondan el 32%.



Las labores o salarios agrícolas subieron un 33% desde diciembre, muy por encima de la inflación estimada para el mismo período (8,6%), lo que evidencia un fuerte desfasaje en los costos operativos.



Por su parte, los fletes también registraron subas, impulsadas en gran medida por el aumento del combustible derivado del conflicto: 8,4% en pesos y 12% en dólares respecto de la medición anterior, lo que afecta la competitividad, especialmente en zonas alejadas de los puertos.



A esto se suma el deterioro en la relación insumo-producto. Actualmente, para adquirir una tonelada de urea se necesitan 3,9 toneladas de maíz o 3,8 toneladas de trigo, una relación menos favorable que la de un año atrás.



Todo esto configura un escenario en el que producir requiere cada vez más recursos, reduciendo de manera significativa los márgenes del productor.

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